Preguntas trampa del teórico de la DGT: las que tumban a casi todos
El teórico no suspende por difícil, suspende por trampas: un remolque que baja el límite, un «nunca» que no es nunca, un móvil en un semáforo. Estas son las de verdad, con su norma al lado.
Casi nadie suspende el teórico por no haber estudiado. Se suspende por leer rápido. La DGT no tiene un banco secreto de preguntas imposibles: tiene preguntas normales redactadas para comprobar si distingues un matiz. Cambia una palabra —«señalizado», «fuera de poblado», «con remolque»— y cambia la respuesta. A eso lo llamamos pregunta trampa, aunque en realidad la trampa casi siempre está en nuestra prisa.
Después de revisar qué preguntas se fallan más (hay informes con cientos de miles de exámenes analizados, y la propia revista de la DGT publica los temas donde más se tropieza), el patrón se repite: velocidades que dependen del vehículo, excepciones a reglas que creías absolutas, y normas que aplican a gente que no se lo espera. Vamos con ellas.
La velocidad no es del coche, es del conjunto
La pregunta estrella: un turismo con un remolque ligero de 500 kilos, ¿a cuánto puede ir por autopista? El instinto dice 120. La respuesta es 90. En cuanto enganchas un remolque, aunque sea pequeño, dejas de ser «turismo» a efectos del artículo 48 y pasas al grupo de «automóviles con remolque»: 90 en autopista, 80 en convencional.
De esa misma tabla salen varias hermanas igual de traicioneras:
- Furgoneta en autopista: 90, no 120. Va con los camiones, por mucho que la conduzca un particular.
- Vehículo derivado de turismo: 100 en autopista. Por fuera parece un coche normal; por dentro es otro grupo (el de los autobuses). Esta aparece sistemáticamente entre las más falladas de España.
- Autocaravana de 3.000 kilos: 120, como un turismo. La clave es la masa: hasta 3.500 kg se equipara a los turismos; a partir de ahí, 90. En el examen preguntan la masa, no la pinta.
- Un tractor con remolque: 25 km/h. Los vehículos especiales van a 25, 40 o 70 según sus características, y el remolque los manda al escalón más bajo.
Si en una pregunta de velocidad aparece un vehículo que no es un turismo a secas, frena y piensa en qué grupo cae. Ahí está el examen entero.
Los «nunca» que no son nunca
Las respuestas absolutas son cómodas y por eso son cebo. Tres ejemplos que hemos visto fallar una y otra vez:
¿Se puede adelantar en un paso de peatones? «Nunca» suena perfecto y es incorrecto. El reglamento lo prohíbe como regla general, pero admite hacerlo a una velocidad tan reducida que permita detenerse si apareciera un peatón. Es literal del artículo 87.
¿Se puede ir en bici por una autovía? Pues sí: los ciclistas mayores de 14 años pueden usar el arcén de las autovías, salvo señal que lo prohíba. Por autopista, jamás. La pareja autopista/autovía es una mina de trampas precisamente porque todo el mundo las mete en el mismo saco.
¿Puede una moto llevar remolque? Puede: hasta la mitad de su masa en vacío, solo de día, un 10 % más despacio y sin personas dentro. La opción «las motos no pueden llevar remolque en ningún caso» está puesta para los que memorizan titulares.
Las que van de quién, no de qué
Otro filón: aplicar bien una norma… a la persona equivocada.
- La alcoholemia no es cosa de coches. Un ciclista tiene las mismas tasas que cualquier conductor. Y un peatón implicado en un accidente está obligado a someterse a la prueba si se la piden. Sí, un peatón.
- En un paso estrecho donde uno debe dar marcha atrás, entre un turismo y un camión recula el turismo. El reglamento fija un orden de preferencia y el grande va delante. La intuición («que se aparte el grande, que para eso abulta») pierde.
- En una cuesta estrecha, pasa primero el que sube, salvo que tenga un apartadero más cerca. La regla de «el primero que entró» solo vale en llano.
- Los viajeros que bajan de un autobús en su parada tienen preferencia para llegar a la acera, haya o no paso de peatones. Y al girar hacia otra calle, los peatones que la cruzan pasan primero aunque allí no haya cebra pintada.
El móvil, el semáforo y el patinete
La generación que se examina ahora falla menos las señales que estas dos:
¿Puedo mirar el móvil parado en un semáforo en rojo? No. La prohibición rige «durante la conducción», y un semáforo o un atasco siguen siendo conducción: para tocar el teléfono hay que estar estacionado fuera de la circulación. Cogerlo con la mano en marcha, además, son 6 puntos.
El patinete eléctrico es un vehículo a todos los efectos: nada de aceras, nada de carretera interurbana ni autovías, alcoholemia como cualquier conductor y auriculares prohibidos (también en bici, y no, llevar uno solo no cuenta). La mitad de las sanciones a patinetes son exactamente por creer que estas normas eran «de coches».
Cómo se entrena esto (sin volverse paranoico)
Tres hábitos que quitan más suspensos que cualquier maratón de tests:
- Lee la pregunta entera y busca la palabra que restringe. «Señalizado», «fuera de poblado», «con pasajeros de pie», «de masa máxima superior a». Esa palabra es la pregunta; lo demás es decorado.
- Desconfía de tu primera respuesta cuando sea un absoluto. Si has contestado «nunca» o «siempre» sin pensar en la excepción, repásala. Las excepciones existen porque el reglamento las escribe con nombre y apellido.
- Deja que tus fallos vuelvan. Una trampa solo deja de funcionar cuando ya te ha pillado dos o tres veces en el entrenamiento. Por eso funciona tan bien la repetición espaciada: la pregunta del remolque te reaparece justo cuando estás a punto de volver a caer.
En VozTest acabamos de añadir al banco una tanda de 40 preguntas de este estilo, redactadas desde el reglamento vigente (con su artículo citado en la explicación, para que veas de dónde sale cada matiz) y etiquetadas como trampa. Se estudian como todo lo demás en la app: por voz, sin mirar la pantalla, que además tiene gracia aquí: cuando te leen la pregunta en voz alta, la palabra clave se oye mejor de lo que se lee. Caer en la trampa un martes andando hacia el gimnasio es gratis; caer el día del examen cuesta otra convocatoria.