Cuántas faltas puedes tener en el examen práctico (y cuáles te suspenden al instante)
El práctico no se aprueba conduciendo perfecto, se aprueba entendiendo cómo puntúa el examinador. Te explicamos el baremo de la DGT, cuántas faltas leves te puedes permitir y qué errores son eliminatorios.
La mayoría de la gente llega al examen práctico sin tener ni idea de cómo se puntúa. Sabe conducir, ha dado sus clases, pero no sabe qué mira el examinador ni cuántos fallos puede cometer antes de suspender. Y esa ignorancia es la que dispara los nervios: cada vez que el examinador anota algo, el aspirante se hunde pensando que ya está suspendido. Casi nunca lo está.
El práctico funciona con un baremo público que puedes conocer de antemano. Vamos con él.
Los tres tipos de falta
El examinador no busca un conductor perfecto: rellena una plantilla clasificando cada error en uno de tres niveles.
- Falta leve. Un error menor o de manejo del vehículo: un cambio de marcha brusco, calar el motor, señalizar con poca antelación.
- Falta deficiente. Obstaculizas notablemente a otros usuarios o comprometes las distancias de seguridad. Molestas, aunque no llegues a poner en peligro a nadie.
- Falta eliminatoria. Creas un peligro real para ti o para los demás. Es el suspenso directo.
La clave está en que una misma acción puede subir de nivel según sus consecuencias. Detenerte sin necesidad es leve; si obstaculizas al de detrás, deficiente; si le obligas a un frenazo, eliminatoria. No es lo que haces, es el riesgo que generas.
Cuántas faltas puedes cometer
Aquí está el dato que casi nadie conoce y que quita muchísima presión. Eres declarado no apto si acumulas:
- una falta eliminatoria, o
- dos faltas deficientes, o
- una deficiente y cinco leves, o
- diez faltas leves.
Léelo en positivo: si no cometes nada grave, puedes tener hasta nueve faltas leves y seguir aprobando. El examen perdona de sobra los errores pequeños. Lo que no perdona es el peligro. Por eso, si notas que el examinador apunta algo a mitad de prueba, sigue conduciendo con calma: casi todo el mundo aprueba con alguna falta en la hoja, y la única forma segura de suspender es rendirse mentalmente y encadenar errores.
Las faltas eliminatorias más comunes
Estas son las que de verdad deciden el examen. Las que más suspenden:
- Saltarte una prioridad. No respetar un stop, un ceda el paso, un semáforo en rojo o las indicaciones de un agente. Ojo con el stop: hay que detenerse por completo en la línea y, si desde ahí no hay visibilidad, hacer una segunda parada donde sí la haya.
- No respetar a un peatón que cruza por un paso, obligándole a detenerse o a cambiar el paso.
- Reducir peligrosamente la distancia con un peatón o un ciclista al adelantarlos o cruzarte con ellos.
- Pisar o cruzar una línea continua que separa los dos sentidos de circulación.
- Subir el bordillo con alguna rueda durante la conducción normal.
- Que el profesor tenga que intervenir sobre los mandos, o que obligues a otro conductor a un volantazo o un frenazo para evitarte.
Fíjate en el patrón: todas son situaciones de peligro o de pérdida de control. Ninguna es un cambio de marcha regular ni un aparcamiento poco elegante.
La trampa de ir despacio
Existe un mito peligroso: “voy despacito y así no fallo”. Es justo al revés. Circular a una velocidad anormalmente reducida sin causa es falta, y si el examinador te invita a adaptarte al ritmo del tráfico y no lo haces, es eliminatoria. Lo mismo con los adelantamientos: si te invita a adelantar a un vehículo lento con condiciones idóneas y no te decides, suspendes. El práctico premia la conducción segura y fluida, no la timidez.
Con la velocidad hay tramos claros, por cierto: pasarte del límite en más de diez y hasta veinte por hora es leve; más de veinte y hasta treinta, deficiente; más de treinta, eliminatoria.
El examen empieza antes de arrancar
Se te evalúa desde que te sientas. Las comprobaciones previas (luces, neumáticos, niveles), regular el asiento y los espejos, ponerte el cinturón: todo puntúa. La buena noticia es que fallar las comprobaciones cuenta como una sola falta leve, así que no es dónde se decide el examen, pero es un punto que no conviene regalar. Automatiza la rutina de asiento, espejos y cinturón para entrar en el coche con algo hecho y los nervios más calmados.
Llega sabiendo a qué juegas
El práctico da mucho menos miedo cuando conoces las reglas. No necesitas conducir perfecto: necesitas conducir seguro y saber qué mira el examinador en cada maniobra.
Eso es exactamente lo que hicimos con el audio-curso del examen práctico de VozTest: cogimos el criterio oficial de calificación de la DGT y lo convertimos en nueve pistas para escuchar de camino a las prácticas o la mañana del examen. Cómo se puntúa, qué mira el examinador en cada situación, las faltas que más suspenden y cómo gestionar los nervios. Te lo llevas incluido con el acceso completo de VozTest, o suelto si ya aprobaste el teórico.
Porque el día del examen no lo decide la suerte: lo decide llegar sabiendo a qué juegas.